cabeceraleyenda  

Con este nombre, tomado de la voz vasca txori (pájaro), se fraguó a principios del siglo XIX una hermosa leyenda en Puente la Reina. Dice la conseja que, allá por 1823, los puentesinos repararon en que una avecilla visitaba la capilla que la Virgen del Puy tenía en la torreta central del puente románico. El minúsculo pájaro volaba de vez en cuando hasta allí para rendir homenaje a la Reina de los Cielos limpiando devotamente con sus alas las telarañas de la imagen y lavando el rostro de la Señora con el agua del rio que recogía en su pico. Los puentesinos quedaron extasiados ante tal maravilla y andaban ojo avizor para no perderse la contemplación de las piadosas andanzas del pajarillo. No tardó en considerarse que sus visitas podían ser anuncio de buenos presagios, ordenándose que sus apariciones se celebraran con bandeo general de campanas y solemnes funciones religiosas..., para acabar sumándose a estos eventos la celebración de alguno que otro festejo taurino.

Las visitas del "chori" se sucedieron durante veinte años, cesando en 1843 al destruirse la torreta en que se hallaba la capilla de la Virgen. En esa fecha se trasladó la imagen de Nuestra Señora del Puy a la iglesia de San Pedro. Allí puede vérsela hoy, al tiempo que puede rememorarse la bella e ingenua leyenda ideada en los primeros años de la época romántica por un autor anónimo.